UN VIAJE DE ALTA VELOCIDAD CON GRANDES CHAMPAGNES

El pasado día 2 de julio, en la Cabina de Cata de la Enoteca el Rincón del Vino, nos reunimos un grupo de amigos, para hacer un recorrido y evaluar y analizar a través de los sentidos (principalmente el gusto, para qué engañarse)  las diferentes cualidades de los champagnes de más alta reputación.

La cata estuvo dirigida en esta ocasión, por la enóloga AN-SOFI del grupo Moët-Hennessy, mostrando un sobervio nivel de conocimiento digno de envidiar, aportando primero toda clase de explicaciones acerca de las diferentes añadas, evolución de los vinos en sus largas crianzas, características de los suelos y  clima, características de las cepas, normativas y reglamentación de la Appellation Champagne, así, como una pequeña y breve historia de las diferentes Maisons elaboradoras.

Lo champagnes que catamos fueron los siguientes:

Después de la cata perpetramos un maridaje de estos champagnes con diversos productos. Con un soberbio foie casero, nos pareció que el Krug era casi perfecto, poseía notas de fruta confitada, especies, toffe, caramelos, regalices, mostrando un paso por boca delicado, fino, pero con suficiente presencia para realzar las sensaciones grasas y sabrosas del foie.

Después atacamos  unos Berberechos de las Rías Baixas, que en opinión de los catadores, maridaba muchísimo mejor con el Dom Perignon por ser un champagne ligeramente más fresco con bastantes notas de aromas de flores frescas, topándonos con toques de hojarasca, frutillas del bosque, suaves notas amargas casi al final, para dejarnos una agradable sensación con permanentes recuerdos, muchísimas sensaciones, sobre todo frutales que encajaba a la perfección con los berberechos, intensos con profundo sabor a mar y de textura maravillosa.

El salmón ahumado y el atún ahumado se conjuntaban perfectamente con la Grande Dame por sus notas finas, buena cremosidad y mostrar bastante persistencia, esa maravillosa sensación de densidad en su largo recorrido, haciendo que la textura del champagne no pasara desapercibida, entremezclándose con nuestras papilas y envolviendo los matices delicados de los dos productos. Recordaba los aromas de pan tostado, plátano, piña y flores, muy persistentes durante todo el trayecto, produciendo la sensación de potenciar aún más, si cabe, los sabores del pescado, pergeñando un  encaje perfecto con el ahumado,  como si en un intento de embozarlo realzara más el sabor principal.

Descubrimos que no sólo el Fino o la Manzanilla acompañan bien con el jamón, también lo hace, y de qué modo, el Dom Ruinart del 98. Las sardinillas de Santoña, con esas notas de reducción, le va perfecto, es una auténtica delicia descubrir los aromas de flores, frutos secos, especies y también notas de una finísima crianza que nos confirma una excelente evolución, muy buena sensación en boca, con una maravillosa acidez que  poseé después del tiempo transcurrido y al que le auguramos todavía unos años más en perfecto estado de gracia. De este champagne algunos opinamos que, sin duda, era el mejor.

Al final del recorrido atacamos el Ruinart Blanc de Blanc, acompañado por diferentes  chocolates, de concentración de cacao diferente, dando suelta a unas mentes viajeras para ir recorriendo distintos momentos y sensaciones y, por qué no, redescubrir los aromas y el gusto de un viaje difícil de olvidar.

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