LA IMPORTANCIA DEL MARIDAJE

Difícil papeleta la de maridar vinos y platos si tenemos en cuenta el grado de sofisticación en la cocina alcanzado por muchos de nuestros restaurantes. La elección se complica más con la gran variedad de vinos elaborados con nuevas técnicas, que por lo general se caracterizan por tener cuerpo y muchísima estructura, fruto de largas maceraciones. No es raro que nos encontremos con sabores excesivamente agresivos y que ponen de relieve la falta de finura y elegancia que debieran tener estos caldos, para obtenerla requerirían un mayor tiempo de crianza en bodega con el fin de redondear el estupendo cuerpo que presenta y que les augura unas excelentes condiciones en el futuro.

En su degustación se notan pronto los matices que demuestran que los vinos necesitan un mínimo de tiempo, por lo que no resulta fácil combinarlos armoniosamente con las preparaciones culinarias. Precisamente por ello, la labor del sumiller es cada día más complicada, más si tenemos en cuenta que la práctica en el maridaje es más bien escasa en nuestro país.

En este sentido, es necesaria la importación de catas y jornadas que potencien los escasos conocimientos sobre el maridaje de nuestros platos, cafés, licores y puros. De este modo el profesional se introduce en los diferentes sabores que se pueden encontrar en un mismo plato, donde se pueden combinar sabores ácidos, agridulces, amargos y melosos con caldos de diferentes orígenes.

Se debe dejar atrás definitivamente la rutina y adentrarse en el apasionante mundo de los nuevos maridajes en la experimentación de gustos y contrastes. Todo ello con el objetivo de poder recomendar el vino más adecuado para cada plato, por complicado que éste sea.

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