En Bélmez, más que rostros, aceite

Andalucía, la Ruta del Aceite

Bélmez de la Moraleda, famoso en los últimos tiempos por la aparición de unas extrañas caras en las paredes y en el suelo de la casa de María Gómez Cámara, cuyo origen no ha sido posible explicar hasta la fecha, aunque no son pocos los que lo achacan sin dudar a la dimensión mágica de la sierra, por cuyas cumbres galopan todavía hoy los juancaballos, misteriosos centauros que en épocas de sequía o de nieves intensas bajan hasta los pueblos en busca de comida, una creencia que se une a la de los duendecillos domésticos que mueven de sitio los objetos, a la de tapar el ojo de las cerraduras de las puertas con gachas que se hacían especialmente la noche de los Difuntos para evitar la entrada de los malos espíritus, o la del mal de ojo, para cuya prevención se guardan venturosas higas entregadas por sanadores y curanderos. Además de las caras, en Bélmez se elabora un espléndido aceite. Lo hace Nuestra Señora de la Paz, una cooperativa con cuyo aceite La Perla de Mágina, preparan en el pueblo el riquísimo choto frito con ajos, las migas y los pestiños. Continuará….

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