De los problemas virtud

Apuntes Sarten Cordeleria fresas con helado de vinagre de txakoli

Ante el éxito que estaban teniendo en mayo las fresas con helado de vinagre de txakolí les concedimos una prórroga y en junio repetimos postre del mes.

Aunque ya les hayamos cogido cariño el mes que viene toco cambio seguro, así que entramos en su recta final.

Reflexionando un poco, nos ha llamado la atención lo curioso que resulta pensar que este postre ha sido resultado de unos cuantos errores de los que nos hemos sabido beneficiar.

Me explico, el día que se inventó el vino nació la necesidad de descubrir como retrasar su degradación para que no se agriase. Y es que el vinagre, ese ingrediente de seductora acidez y aroma inconfundible que ensalza, pule y matiza el gusto de un plato, sacándolo de su monotonía, no es mas que eso, vino agrio, un fantástico y embriagador vino agrio.

Seguimos, Emilio Luengas no sabía como dar salida al exceso txakolí que no era aceptado por el Consejo Regulador por sobrepasar la cantidad permitida por la Unión Europea, hasta que dándole vueltas se le ocurrió hacer con el vinagre. Y Así nació el maravillos “Vinagre de Txakolí Nuestra Señora de la Antigua – Antiguako Dama”. Único vinagre de txakolí del mundo, de una calidad artesanal fantástica y que está cosechando un gran éxito en este mundillo de la gastronomía y que a nosotros nos encanta. Es mas, estamos orgullosos de que el día de su presentación en sociedad, el 13 de mayo de 2002, el Etxanobe estuviera presente y que a Fernando Canales fuera nombrado embajador de este fantástico producto.

Para continuar con los despropósitos, hablemos de las fresas. De todos es sabido que la madre naturaleza nos castiga con unas fresas insípidas si antes de lavarlas les cortamos su parte verde, las troceamos, o simplemente las dejamos demasiado tiempo a remojo. Esto es porque cuando maduran, sus células internas crecen y se separan unas de otras, formando diminutas bolsas de aire, que se llenan de agua si las bañamos en exceso, y mas aun si al cortarlas rompemos la presión que ejercen unas células apoyándose en las otras, que es lo que mantiene la estructura de esta fruta. Pero ¿y si nos aprovecháramos de este “defecto” e inundáramos las fresas de un rico almíbar de menta y vainilla ayudados por la presión del envasado al vacío?

Pues eso, que de la conjunción de estos errores y de la capacidad de sacarles partido nació un postre de fresas con menta y vainilla, caramelo de pan de cereales y helado de vinagre de txakolí, refrescante, aromático, con un punto de acidez que lo agiganta y que está teniendo un éxito arrollador, y al que ya tan solo le quedan 19 días de vida.

Para que podáis disfrutarlo en casa hemos adaptado la receta y la hemos colgado en elcorreo tv, probarla antes de que se acabe la temporada de fresas…

Paul Ibarra Larrañaga
Departamento I+D
imasd@etxanobe.com

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