Comiendo flores

 

De tanto en cuanto la polémica de las flores en la gastronomía resurge, ya sea de la mano de aquellos que opinan que las flores no deberían salir del centro de mesa o ya sea con la última controversia que se ha generado tras la advertencia de la Agencia de protección de la salud catalana a los productores, de que estas están al margen del marco legal alimentario de la Unión Europea y que han de dejar de comercializarse, la idoneidad de las flores comestibles son puestas a menudo en tela de juicio.

 Desde nuestro humilde punto de vista este debate es prescindible y  estéril, puesto que hasta sus mas acérrimos detractores comen flores frescas mas a menudo de lo que podría parecer.

 Por que ¿Qué es una flor?, si nos ponemos estrictos las flores son la parte de una planta que con su profundo aroma y colores brillantes atrae a los animales polinizadores para que estos esparzan sus simientes.

 Es decir, las alcachofas son los capullos de una flor, el brócoli y la coliflor son estructuras florales inmaduras…

 Por otro lado a los cocineros nos entusiasman las flores del romero, la albahaca, el tomillo, la menta… por que sabemos por experiencia que son la parte mas sutil y aromática de estas plantas.

 Por no hablar de las flores secas, manzanilla, camomila, tila… no hay controversia posible.

 O la especia mas cara del mundo , el embriagador azafrán que no es otra cosa que los delicados pistilos del crocus sativus una flor que lleva cultivando la humanidad desde la edad de bronce, así que esto de comer flores quizá sea mas tradicional de lo que parece .

Pero bueno, quizá los aquellos que atacan las flores como ingrediente sin precisar demasiado se refieren mas bien a aquellas que comúnmente usamos como elementos decorativos como las rosas, capuchinos, pensamientos, violetas…pero estas tampoco son precisamente la guinda  de la modernidad , me viene a la cabeza una escena de la película ambientada en el México revolucionario  “Como agua para chocolate” en la que Tita, la protagonista, prepara unas codornices con pétalos de rosa, que no dejan a nadie indiferente.

Y es que las rosas se usan como condimento desde hace miles de años en oriente próximo y Asia ya sean secas, frescas, en esencia en forma de agua de rosas, molida como condimento del ras al hanut…, pero no son solo las rosas las flores “ornamentales” que tienen una larga tradición como ingrediente gastronómico, las flores del calabacín, rellenas y fritas ya sea como entrante o como dulce se consumen con regularidad en gran parte del mediterraneo, las flores del naranjo han perfumado nuestra pastelería tradicional a través del agua de azahar hasta bien entrado el siglo XIX en el que la vainilla la destronó convirtiendose en la reina de nuestros obradores…

 Y es que ¿Por qué no disfrutar de su vistosidad y su perfume en un plato que los requieran?

 Así que tengamos un poco de sentido común y no perdamos el tiempo con polémicas intrascendentes,  ni pongamos mas límites a la gastronomía que aquel que nos marque la sensibilidad y el buen gusto.

 Por cierto, estamos ultimando el postre del mes de septiembre y los embriagadores higos que están en plena temporada serán los protagonistas, casualidades de la vida, los higos son una base floral carnosa plegada sobre si misma que guarda en su interior un sinfín de flores femeninas.

P.D. : Fernando comiendo una flor electrica en un eats&tweets

Paul Ibarra Larrañaga
Departamento I+D
imasd@etxanobe.com

Foto:http://www.flickr.com/photos/37227185@N07/3511786063/sizes/z/in/photostream/

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