Enredando en los fogones

El Etxanobe es un fiel aliado de las nuevas tecnologías. Por eso convocó por Facebook a seis personas, inexpertas en cocina, que, dirigidas por Fernando Canales, quisieran elaborar platos exquisitos con un nuevo producto de Gallina Blanca, un caldo con sofrito. Además, la experiencia se iba a transmitir en directo por la Red. Formando tres parejas, se atrevieron con una pasta con vieiras, el sushi con salsa chipirón -inspirado en los viajes a Japón del cocinero vasco- y una fideuá de morcilla y conejo. Lo que más le costó a Guillermo Quirce fue enrollar la hoja de acelga para el sushi que cocinó con su pareja gastronómica, María Begoña Unda. A ella, que era la senior del grupo, le preocupaba especialmente dar el punto exacto al pescado. Y le gustó tanto el plato que lograron que lo pondrá este año en su mesa navideña.

La futura médica Nerea Ovelar reconoció que se enfrentaba con una receta de pasta fresca por primera vez en su vida. Pero no le resultó difícil porque el chef le explicaba cómo hacerlo y, lo más importante, por qué. Su compañera Chrisle Ordoñez se centró en obtener una salsa con buena textura. “Y, entre las dos, lograron una pasta alucinante, mejor de las que muchos profesionales consiguen en su primer intento”, dice Canales. Mientras tanto, María Alejandra MéndezBorja Hinojal se hicieron cruces por los 15 kilos que pesa el mortero del Etxanobe traído de Alemania. Para Canales, la experiencia fue un éxito “porque ellos no se conocían y cocinaron juntos, compartieron ideas y, además, lograron sacar los platos. Fue alucinante”. Si hubo algún secreto -añade- fueron las ganas de aprender con las que todos llegaron al Etxanobe. “Una aventura maravillosa, porque vinieron con la mente totalmente abierta y el resultado fue muy superior a lo esperado”. A todos ellos, el cocinero vasco les da las gracias y un sobresaliente.

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