La diputada de Agricultura de Bizkaia amadrina junto al restaurador Fernando Canales, un proyecto para cultivar hongos a través de árboles micorrizados en el restaurante Akebaso

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La diputada de Agricultura de Bizkaia, Irene Pardo, amadrinó el día 1 de julio, un proyecto pionero en Euskadi que consiste en un cultivo de setas y hongos a través de árboles micorrizados. El restaurador Fernando Canales ha importado a Bizkaia un proyecto para producir setas mediante árboles a los que se les ha inoculado de forma artificial la semilla de setas y hongos.

El proyecto fue presentado hoy en el restaurante Akebaso, situado en un caserío de Axpe-Marzana, en Atxondo. El caserío se encuentra en medio de un bosque natural de 20 hectáreas de robles, pinos, castaños, nogales y acebos, lo que hace de él, según la Diputación, “un lugar idóneo para la puesta en marcha de este proyecto para el cultivo de setas y hongos gestionando el bosque según las normas de agricultura ecológica”.

Hifas da Terra es la empresa procedente de Galicia que realizará la inoculación para conseguir hongos por medio de la micorriza. Micorriza significa literalmente hongo-raíz. Por lo tanto, este proyecto supone básicamente la asociación beneficiosa para los dos organismos, los hongos y los árboles. Las setas micorrícicas son setas que viven asociadas a las raíces de árboles o arbustos y por tanto deben ser cultivadas asociadas a éstos.

El Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia ve en la micorrización de los árboles, una nueva actividad para el sector forestal. De aplicación pionera en Bizkaia por parte del restaurador Fernando Canales, es un proceso que se conoce desde los años setenta y que consiste en la asociación de un hongo con las raíces de una planta superior.

La micorrización está muy relacionada con la especie y la edad de la planta, de modo que los hongos que se asocian con la planta joven se denominan primarios o pioneros, mientras que los que ya se asocian con la planta adulta son denominados como hongos “Late Stage”, existiendo así una auténtica sucesión micológica.

Estos últimos, pueden asociarse con árboles jóvenes pero sólo producirán hongos cuándo los árboles lleguen a su estado adulto (sobre los 8-12 años de edad, según la especie y las condiciones del lugar). Será en estas plantaciones donde se pueden obtener producciones de setas de alto valor culinario que suponen un importante ingreso complementario de nuestras masas forestales.

Las setas que producirá el monte pueden ser aprovechadas de muchas formas, dependiendo de las finalidades que el propietario quiera dar a estas supeficies micorrizadas. Ofrece la posibilidad de la apertura de cotos micológicos con visitas guiadas para reconocer setas, donde el visitante recoge sus propias setas (con un cupo máximo) y paga a la salida.

Otras de las posibilidades son la venta directa de las setas, la exportación como setas frescas, deshidratadas o envasadas. Además proporciona una mayor producción de madera en el momento de la corta, una mayor producción de fruto en el caso de la castaña y una razón más para cuidar el monte e impedir que arda.

 

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